Señor, rompe el hechizo seductor del mundo; despojalo de sus vanas fascinaciones. Que demos evidencia a todos de que vivimos bajo el poder y la influencia de los principios del evangelio y de los afectos renovados.
Y aunque la prueba y el dolor sean a veces nuestra porción asignada, procuremos mostrar que la gracia de Dios puede impartir una luz interior que ninguna oscuridad exterior puede oscurecer. Que experimentemos cada vez más que el camino de la santidad es el camino de la felicidad.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Oración familiar 80
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.