Esta es una palabra astuta salida del labio del architirano Faraón. Si los pobres israelitas esclavos han de salir de Egipto—entonces él negocia que no sea muy lejos; no demasiado lejos para escapar al terror de sus armas y a la observación de sus espías. Del mismo modo, al mundo no le gusta la inconformidad de la no conformidad, ni la disidencia del disenso—quisiera que fuéramos más caritativos y que no lleváramos las cosas con mano demasiado severa. La muerte al mundo y el sepelio con Cristo son experiencias que las mentes carnales tratan con ridículo, y de ahí que la ordenanza que las representa sea casi universalmente desatendida, y aun despreciada.
La sabiduría mundana recomienda el camino del compromiso, y habla de «moderación». Conforme a esta política carnal, la pureza se admite como muy deseable—pero se nos advierte contra ser demasiado rigurosos; la verdad, desde luego, ha de seguirse—pero el error no ha de denunciarse con severidad. «Sí», dice el mundo, «sed espirituales por todos los medios—pero no os neguéis un poco de sociedad festiva, un baile ocasional y una visita navideña al teatro. ¿De qué sirve condenar una cosa cuando es tan elegante, y todo el mundo la hace?». Multitudes de profesantes ceden a este astuto consejo—para su propia ruina eterna.
Si queremos seguir al Señor por completo, hemos de ir muy lejos, al desierto de la separación, y dejar atrás la Egypto del mundo carnal. Debemos dejar sus máximas, sus placeres y también su religión, e ir muy lejos al lugar donde el Señor llama a sus santificados. Cuando la ciudad arde, nuestra casa no puede estar demasiado lejos de las llamas. Cuando la peste campea, un hombre no puede estar demasiado lejos de sus guaridas. Cuanto más lejos de una víbora, mejor; y cuanto más lejos de la conformidad mundana, mejor. A todos los verdaderos creyentes que suene la llamada de trompeta: «Por tanto, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor. No toquéis lo inmundo, y yo os recibiré. Y seré para vosotros por Padre, y vosotros seréis para mí por hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso». 2 Corintios 6:17-18
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: June 27 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.