Nuestro Señor oró como hombre, y como Mediador de su pueblo; sin embargo, habló con majestad y autoridad, como quien es uno con el Padre y igual a él. La vida eterna no podría ser dada a los creyentes a menos que Cristo, su Fiador, glorificara al Padre y fuera glorificado por él. Este es el camino del pecador hacia la vida eterna, y cuando este conocimiento sea perfeccionado, la santidad y la dicha se disfrutarán plenamente. La santidad y la dicha de los redimidos son, de manera especial, aquella gloria de Cristo y de su Padre que fue la alegría puesta delante de él, por la cual soportó la cruz y menospreció la vergüenza; esta gloria fue el fin de la tristeza de su alma, y al obtenerla quedó plenamente satisfecho. Así se nos enseña que nuestro glorificar a Dios es necesario como evidencia de nuestro interés en Cristo, por medio de quien la vida eterna es el don gratuito de Dios.
Oración de Jesús por sus discípulos (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 17:1-5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.