En cierto sentido, el camino al cielo es muy seguro; pero en otros aspectos, ¡no hay camino tan peligroso! Está plagado de dificultades. Un solo paso en falso, ¡y caemos! ¡Y qué fácil es dar ese paso traicionero si la gracia está ausente!
¡Qué camino tan resbaladizo es el que algunos de nosotros tenemos que recorrer! ¡Cuántas veces tenemos que exclamar con el salmista: "En cuanto a mí, mis pies resbalaban, ¡y casi me fui!"
Si fuéramos montañeses fuertes y de paso seguro, esto no importaría tanto; pero en nosotros mismos, ¡qué débiles somos!
¡Aun en los mejores caminos, pronto vacilamos!
¡En los senderos más lisos, rápidamente tropezamos!
¡Estas rodillas tan débiles apenas pueden sostener nuestro peso tambaleante!
¡Una paja puede hacernos tropezar, y una piedrecita puede herirnos!
Somos meros infantes, que damos temblorosamente los primeros pasos en el camino de la fe. Nuestro Padre celestial nos sostiene por los brazos, ¡o pronto caeríamos de cabeza!
Oh, si somos preservados de caer, ¡cómo debemos bendecir la paciencia, el poder y la sabiduría de Dios, que nos vigila momento a momento y día tras día! Piensa:
cuán propensos somos al pecado,
cuán aptos para escoger caminos peligrosos,
cuán fuerte es nuestra tendencia a precipitarnos hacia abajo,
y estas reflexiones nos harán cantar más dulcemente que nunca: "¡Gloria a Aquel que es poderoso para guardarnos de caer, y para presentarnos delante de su gloriosa presencia sin mancha y con gran gozo!" Judas 24
Tenemos muchos enemigos que intentan derribarnos y destruirnos.
El camino es áspero, ¡y nosotros somos débiles!
Pero además de esto, enemigos acechan emboscados, que se lanzan cuando menos los esperamos, y se afanan por hacernos tropezar o precipitarnos por el barranco mortal más cercano.
¡Solo un brazo todopoderoso puede preservarnos de estos enemigos invisibles, que buscan destruirnos a cada paso! Tal brazo está empeñado en nuestra defensa. Fiel es el que ha prometido, y es poderoso para guardarnos de caer, de modo que, con un profundo sentido de nuestra completa debilidad, podamos abrigar una firme confianza en nuestra perfecta seguridad.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: October 9 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.