No habrá noche en el cielo

El cielo está siempre a la vista, a un breve viaje

Un llamado a reconocer que el cielo está cerca de cada uno, y a preguntarnos si en verdad navegamos y marchamos hacia él, o si vamos camino a las tinieblas eternas.

¿Dónde? ¿Dónde? Allí, hermanos, en el primer plano de la vida, no muy lejos de ninguno de nosotros. Para algunos de nosotros es solo un breve viaje de un día: unos cuantos vientos más llenarán nuestras velas y entraremos al puerto.

Unas cuantas noches más nos envolverán en su dulce abrazo, y entonces adiós a la noche, al cansancio, a la oscuridad y al dolor.

Unas cuantas lágrimas más escaldarán esas mejillas surcadas, y entonces ¡gozo, gozo para siempre!

Unos cuantos suspiros más hincharán esos corazones tantas veces henchidos, y entonces ¡paz eterna!

¡Un breve viaje de un día! ¿Qué importan la aspereza, el trabajo, la soledad, el declinar de los bienes terrenales, el bordón quebrado, la vista que se apaga? ¡Unos cuantos pasos más y estaremos en Casa!

Para ninguno de nosotros el cielo está muy lejos; siempre está a la vista, ¡si, si! Ah, ¿si qué? Si estamos navegando hacia él, marchando hacia él, apuntando a él, prosiguiendo hacia la meta.

Y si no, ¿qué? Ah, ¿qué? Tinieblas eternas: ¡las tinieblas de condenación!

Fuente y atribución

Autor original: George Conder

Título original: No Night in Heaven — parte 10

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de George Conder, publicado originalmente en Grace Gems.

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