¡El cielo! Es nuestro ansiado descanso; la meta hacia la cual nos dirigimos; el puerto de nuestro viaje azotado por la tormenta; el fin del cansado peregrinaje; el hogar eterno del alma; la tierra de todo deleite.
¡El cielo! Aquí el pensamiento desfallece; la mente falla; todas las palabras parecen vacío; todas las imágenes se quedan cortas.
Ninguna lengua de ángel puede pintar adecuadamente el resplandor de aquellos reinos. Los poderes mortales se reducen a la nada. Nadie puede describir el cielo, sino aquellos que entran en él. Y aquellos que entran en él, encuentran su deleite como una crecida siempre creciente; un día siempre más brillante; una flor siempre abriéndose; un volumen que la eternidad no puede terminar de leer.
¡El cielo! Es el palacio del gran Eterno.
La salvación es sus muros; sus puertas son alabanza.
Su pavimento es el más dorado brillo de la pureza.
Su atmósfera es amor perfecto.
¡El cielo! Es el hogar preparado por Dios antes de que los mundos fueran hechos, para sus hijos redimidos. Es la mansión que el Jesús ascendido todavía se esfuerza por hacer apta.
¡El cielo! Es tan atrayente, que toda la habilidad de Jehová no puede aumentar su belleza. Es tan pleno, que nada puede añadirse. Es tan rico, que no puede contener más.
La perfección es la esencia de nuestro cielo. Nada puede entrar allí para manchar, para ensuciar, para vejear, para humillar.
¡Oh, qué contraste con nuestro estado presente!
Nuestros corazones son diariamente traspasados.
Nos aborrecemos y nos detestamos a nosotros mismos.
Quisiéramos ser santos; pero, ¡ay! un adversario traicionero nos revuelca en el lodo. El vil tentador todo el día tiende redes. No hay santo tan santo que escape a su vil acercamiento. Pero en el cielo esta miseria ha cesado. ¡Ninguna serpiente se arrastra por aquel pavimento! Satanás está fuera; lejos; el pozo sin fondo ha cerrado su boca sobre él.
Nuestro alto hogar está fortificado contra todo pecado.
Nunca, nunca, nunca, podrá la iniquidad introducirse de nuevo.
El alma se goza para siempre; justa, como Dios es justo; pura, como Dios es puro.
Lector, busca el cielo.
Fuente y atribución
Autor original: Henry Law
Título original: No serpent crawls along that pavement!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Henry Law, publicado originalmente en Grace Gems.