Porciones diarias

El clamor del pecador que pide misericordia

El Salmo 51 conviene a todo pecador sensible. No se necesita el pecado de David para tener su arrepentimiento. Sus pecados y las piedades de Dios superan las estrellas y la arena; solo la sangre de Cristo los borra.

Este salmo es muy adecuado a las necesidades y sentimientos de todo pecador sensible, pues no es necesario haber cometido el pecado de David para tener una medida de su arrepentimiento y confesiones, y de sus deseos, anhelos y súplicas. «Ten misericordia de mí, oh Dios», dice, «conforme a tu misericordia». Pedir a Dios misericordia es uno de los primeros clamores que un pecador convencido dirige a Dios. Así fue con el publicano en el templo; y donde es sincero, Dios ciertamente lo oirá «conforme a su misericordia», pues él está lleno de amor y bondad para con los pobres pecadores que lloran.

Cómo ruega también el salmista al Señor que «borre sus transgresiones conforme a la multitud de sus piedades». Como nuestros pecados en pensamiento, palabra y obra son una multitud innumerable, cada uno de los cuales merece el infierno, necesitamos «la multitud de sus piedades misericordiosas» para borrarlos. Podemos ver las estrellas del cielo, las arenas del mar, las gotas de rocío en la hierba, las olas que rompen en la playa; pero tanto nuestros pecados como las piedades de Dios las superan a todas. ¡Cómo mostró estas piedades al dar a su amado Hijo a padecer, sangrar y morir por pecadores miserables; y cómo necesitamos todas estas piedades para apiadarse de nosotros y perdonar nuestras transgresiones!

Y con cuánta insistencia rogó David: «Lávame más de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado». Solo el lavamiento de Dios mismo puede lavarnos del todo. Si pudiéramos derramar un océano de lágrimas, no lavaría un solo pecado; pero la sangre de Cristo limpia de todo pecado. Para hacernos conocer esto, el Señor nos muestra y nos hace sentir la culpa y la carga del pecado, y que nada podemos hacer para quitarlo. El perdón ha de ser su don gratuito, y eso es lo que todo pecador sensible es llevado a sentir.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: August 8

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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