Considera a Jesús

El consuelo de compartir el rechazo que Cristo padeció

Jesús fue despreciado por su divinidad, su vida sin mundanalidad y su testimonio de la verdad, y así preparó el camino para cuantos sufren por su nombre.

La historia de nuestro Señor fue una historia entretejida de luces y sombras, y en ella predominaron las sombras. No vino al mundo para ser feliz él, sino para hacer felices a otros; por eso el retrato profético lo describe así: Fue despreciado y rechazado, un hombre de dolores, familiarizado con el más amargo sufrimiento. Es consolador saber que tu Señor ha recorrido antes la senda que tú recorres, y que la tristeza que hoy oscurece tu alma es solo la sombra de la tristeza mucho más oscura que cayó sobre la suya.

Jesús fue objeto del odio popular a causa de la divinidad de su persona: el mundo desprecia la imagen de Cristo, y si aborreció al original perfecto, también aborrecerá a la copia, por imperfecta que sea. Fue despreciado también por su testimonio contra la impiedad; en la medida en que nuestra vida esté marcada por la verdad, el mundo puede reaccionar con rechazo.

No te extrañes, pues, si sufres por dar un testimonio firme y amoroso del evangelio. Alégrate con sobriedad si eres tenido por digno de padecer afrenta por el nombre de Jesús, y mantén los ojos fijos en Él, porque su cruz no quedó atrás de los años ni de los siglos.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Consider Jesus– the Object of Popular Hate

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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