Hay una consideración que puede hacerme soportar la aflicción con fortaleza y triunfar en medio de la angustia, y es esta: lo que sufro hoy, no lo sentiré mañana. Cada sorbo de aflicción disminuye la copa amarga que se ha puesto en mi mano, la cual contiene una cantidad dada y no se mantiene siempre llena. Así, cuanto más frecuente o más abundantemente beba a la vez, menos me queda; y en algún momento u otro he de beberlo todo, y tragar el último sorbo en el postrer estertor. Las aflicciones que siento hoy no las sentiré jamás; es decir, en su primer embate, aunque puedan perseguirme y repetir su golpe durante muchos días.
Aunque la lluvia caiga pesada sobre mí, para mi consuelo las mismas nubes no volverán después del aguacero. Y aunque nubes y tinieblas, tempestad y tormenta, llenen mi cielo todos los días de mi vida, sin embargo, después de la muerte mi cielo se iluminará y no será oscurecido jamás. Mis aflicciones disminuyen al soportarlas, pero mis consolaciones son de otra naturaleza: son un manantial que fluye, en el cual puedo beber a diario, y aun así siguen rebosando. La aflicción es como la espuma del río, que perece al pasar y no se halla más; pero las consolaciones divinas son como el arroyo de Israel en el desierto, que los siguió por todo el camino. La pérdida presente de los seres más queridos, que produce el dolor más punzante, cesaría si tuviera la certeza de que en pocos años habían de resucitar. Entonces, ¿no debería cesar cuando reflexiono en la certeza de gozar de mis parientes, donde la amistad espiritual se eleva a cumbres sublimes, jamás conocidas abajo, y ello para durar eternamente? Miro un poco más allá, y mis aflicciones ya no existen. Miro un poco más allá, y consolaciones infinitas son mías para siempre. ¿Por qué, pues, he de sufrir tanto por cualquier pena que pasa para no volver jamás, cuando el gozo puro, para consolarme a grandes zancadas, se acerca sin pasar jamás?
Fuente y atribución
Autor original: James Meikle
Título original: A pleasant Consideration
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.