Las palabras de Jesús

El consuelo que permanece cuando la cruz pesa

La ausencia visible de Jesús se vuelve compañía por el Espíritu. El Consolador recuerda la Palabra, conforta el dolor y impulsa a obedecer cuando faltan apoyos. En su dependencia, la vida cristiana recupera sentido y fuerza.

La promesa del Consolador nació para que el corazón cristiano no quedara huérfano. Jesús, sabiendo que la historia terrenal sería llena de pruebas, nos aseguró una presencia que no se va, que enseña, corrige y consuela. El Espíritu abre la Escritura, hace viva la fe y permite que los débiles sigan siendo participantes de la vida de Dios incluso en horas de sequía.

Vivir bajo Su influencia exige hambre de verdad y obediencia diaria. Cuando el entorno parece frío o injusto, el Consolador no nos entrega una emoción pasajera, sino capacidad de sostener lo correcto. La iglesia aprende así a ser testigo de esperanza, porque cada tarea ordinaria se vuelve sagrada cuando el creyente camina acompañado por Él. La oración del creyente termina siendo: «Espíritu, ven y permanece».

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: THE ABIDING COMFORTER

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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