El año devocional de Miller

El corazón donde cae la semilla

La buena semilla puede perderse en un corazón pisoteado, superficial o lleno de espinas; por eso jamás debemos desfallecer en la siembra.

Del corazón pisoteado por los pies que pasan tras el placer, los negocios o los afanes, las aves arrebatan las semillas en el mismo instante en que salen de la mano del sembrador. En el corazón con una delgada capa emocional en la superficie, la semilla parece por un tiempo dejar una profunda impresión: el oyente llora bajo el sermón y se asombra de la frialdad de los cristianos comunes. Pero en poco tiempo todo ha pasado, pues no hay profundidad de convicción, y los crecimientos rápidos de su primera fe se marchitan pronto bajo el calor de las pruebas de la vida.

En el corazón lleno de zarzas y espinas de cuidado terrenal, ambición y placer, la semilla tiene pocas oportunidades de crecer. Alrededor de los tallos débiles crecen las zarzas más duras, cuyas raíces hambrientas absorben la nutrición del suelo y dejan el trigo robado y hambriento. Hay mucho de esta clase de vida cristiana: sus posibilidades se marchitan, se estancan y se ahogan hasta morir por la mundanalidad o por el afán, y ningún fruto llega a nada hermoso en tales vidas.

Es desalentador pensar que tanta buena semilla sembrada se pierde y fracasa por condiciones desfavorables. Sin embargo, nunca debemos desfallecer en nuestra siembra, orando para que Dios cuide su propia semilla santa.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - April 24

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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