El cristianismo es la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo y de sus apóstoles. El registro de esta doctrina se encuentra en el Nuevo Testamento. Muchas profecías que anuncian las bendiciones del cristianismo, y tipos que las prefiguran, se hallan en las Escrituras del Antiguo Testamento, pero el registro del cristianismo está dentro del Nuevo Testamento. Debe tenerse cuidado de no confundir el antiguo pacto con el nuevo, ni el judaísmo con el cristianismo.
El cristianismo no consiste en teorías humanas, credos, etc., sino en doctrinas de indudable autoridad; "en cosas que son verdaderas, tanto si los hombres las creen como si no; en cosas que deben creerse y ponerse en práctica simplemente porque son verdaderas."
El cristianismo es la última, la más grande y la más gloriosa revelación. "Dios, habiendo hablado en otro tiempo a los padres por los profetas en diversas porciones y de diversas maneras, ha hablado en estos últimos días a nosotros por su Hijo" (Hebreos 1:1). La antigua dispensación brilla como las titilantes estrellas, pero el cristianismo brilla como el sol del mediodía. Bajo el antiguo pacto, el velo permanecía sin levantar: las verdades del evangelio estaban ocultas, cubiertas. Pero ahora "el velo se quita" (2 Corintios 3:16), y se nos llama a contemplar "la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo" (2 Corintios 4:6).
El designio del cristianismo es salvar al hombre caído; traer a los extraviados a casa, proveer para sus necesidades y prepararlos para su residencia eterna en "el Edén de arriba".
Con demasiada frecuencia la religión cristiana es juzgada, no por la doctrina del Nuevo Testamento, sino por las teorías de maestros no inspirados y por la vida de los cristianos profesantes. Debe tenerse cuidado de distinguir entre "la fe que ha sido una vez dada a los santos" y las añadiduras a la fe, adiciones extrañas consistentes en especulaciones humanas o en una conducta poco cristiana. El edificio del cristianismo, tal como lo erigieron Cristo y sus apóstoles, no necesita añadidura alguna.
Así como los obreros, en ciertas ocasiones, han cubierto los diseños ornamentales del interior de ciertos edificios con capas de encalado, así los hombres han cubierto la doctrina del Nuevo Testamento con el encalado de la teología especulativa. Nuestro deber es claro. En ocasiones se ha contratado obreros para retirar las capas de encalado, y la obra ornamental ha quedado al descubierto en su belleza original. Debemos esforzarnos por arrancar todo lo extraño, para que la fe de la iglesia primitiva vuelva a revelarse con claridad en su simplicidad y belleza originales.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Pittman
Título original: Christianity
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Pittman, publicado originalmente en Grace Gems.