«Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar.»
«Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estoy, allí también estará mi siervo. Y si alguno me sirve, mi Padre le honrará.» Juan 12:26
El servicio de Cristo, en sus mismas actividades, es descanso. Es la respuesta al clamor fatigado y a la búsqueda de la humanidad: «¿Quién nos mostrará algún bien? Señor, alza sobre nosotros la luz de tu rostro.» «Venid a mí» es el llamado de muchas voces sirena, tonos seductores de placeres cuestionables o prohibidos, que conducen sólo a desasosiego, inquietud, cansancio del corazón y fracaso de la vida: burbujas de jabón teñidas con un momentáneo irisado, que luego se desvanecen.
«Venid a mí» es la invitación que dirige Jesús; y en ella se incluyen muchas voces de sana felicidad y gozo que Dios mismo aprueba. Pero aun los placeres, en sí mismos lícitos, no logran asegurar perfecta satisfacción y paz. Si son legítimos y laudables, sólo lo son como medios para un fin. Son lugares de descanso, pero no sustitutos del único verdadero descanso y refugio en Dios y en su Cristo. «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti se sostiene» [literalmente, paz, paz] (Isa. 26:3).
¡Bendito Salvador, tu servicio solo es perfecta libertad! Los pastos verdes y las aguas tranquilas sólo se encuentran «junto a la tienda del Pastor». Quienes han recorrido toda la ronda de las fascinaciones del mundo, son a menudo los primeros en escribir al mirar atrás: «No es suficiente.» De ellos es el chalet alpino de madera, para los goces y los cielos del verano; no el Refugio, con cimientos de roca y muros de granito, el abrigo para todas las estaciones: «En verano y en invierno será.» Quienes han buscado al Redentor con amoroso propósito, lo han probado y comprobado, pueden hacer la declaración de la reina de Sabá acerca del verdadero Salomón: «No se me contó ni la mitad.»
Que el escéptico filosófico produzca, de sus frías negaciones, un Cristo nuevo mejor que el Cristo de la historia; una fuerza más divina para moldear y regenerar a la humanidad que el Cristo de Nazaret; algún otro mejor que Él que camine con pies incansables por cada sendero de dolor, por cada Vía Dolorosa; que, mejor que Él, pueda impartir fuerza al brazo paralítico, valor al temeroso, esperanza al que no la tiene; enjugando ojos llorosos, calmando los latidos de corazones adoloridos, quitando la angustia de la soledad, sembrando el desierto y los lugares solitarios de flores más hermosas que las del Edén, abriendo refugios a lo largo de todo el camino del peregrino hasta las mismas puertas de la gloria; entonces, pero sólo entonces, escucharemos el rechazo de «la verdad tal como es en Jesús».
Oh Jesús, Hijo del Altísimo Dios, sea éste mi deseo habitual, conforme a las palabras de nuestra meditación, y como evidencia de consagración del corazón a tu servicio, el «seguirte»; el ponerte siempre delante de mí como mi Ideal de toda excelencia, y el ser gradualmente, aunque sea de modo imperfecto, transfigurado a tu divina semejanza. Que la oración y el propósito de quien conoció, más que la mayoría, la dicha y la seguridad del Refugio del Peregrino, sean míos: «Déjame partir de nuevo, oh Señor, como peregrino en la tierra, con mi cayado y mi bordón; y pon mi corazón en ti de tal modo que en todos los lugares tú seas mi morada y mi hogar; yo en ti y tú en mí» (Memorials of a Quiet Life). Que yo acepte sumisamente aun las cargas, si es tu voluntad que yo las lleve, sintiendo y diciendo en el espíritu de Galileo cuando quedó ciego: «Todo lo que agrada a Dios me agrada a mí.» Entonces todas las pruebas se harán ligeras y todas las cruces fáciles.
«Hay espinos que asaltan todo sendero,
que exigen cuidado paciente;
hay una cruz en cada suerte,
y una ferviente necesidad de oración;
pero un corazón humilde que se apoya en ti
es feliz en todo lugar.»
Que el pensamiento admirable encerrado en las palabras del Salvador de hoy sirva de nuevo estímulo e inspiración: que al servirle así, al seguirle, al amarle, el Padre también es honrado y glorificado. Que otros se contenten con buscar descanso y paz en la caza de sombras errantes, que perecen con el uso; sea para mí, con descanso en posesión y gloria en perspectiva, decir: «En cuanto a mí, contemplaré tu rostro en justicia; quedaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.»
«Este es el lugar de descanso, dejen descansar al cansado. Este es el lugar de reposo.» Isaías 28:12
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: REST IN SERVICE
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.