Mañana y noche

El desprecio del Salvador y el asombro de su amor

La burla fue un ingrediente principal del dolor de Cristo en la cruz; ante tanto escarnio resplandece la asombrosa profundidad de su amor por los hombres.

El escarnio fue un gran ingrediente del dolor de nuestro Señor. Judas le escarneció en el huerto; los principales sacerdotes y los escribas se burlaron de Él; Herodes no le tuvo en nada; los siervos y los soldados le vituperaron y le insultaron brutalmente; Pilato y sus guardias se mofaron de su realeza; ¡y en el madero toda clase de horribles chocarrerías y horribles insultos fueron arrojados contra Él!

El ridículo siempre es difícil de soportar; pero cuando estamos en medio de un dolor intenso, es tan despiadado, tan cruel, que nos hiere hasta lo vivo. Imagina al Salvador crucificado, atormentado por angustias que superan toda concepción mortal, y después pinta a aquella multitud abigarrada, todos meneando la cabeza y burlándose con el más amargo desprecio de la pobre víctima sufriente. Ciertamente debió de haber algo más en el Crucificado de lo que ellos podían ver, o de lo contrario una multitud tan grande y tan diversa no le habría honrado unánimemente con tal desprecio. ¿No fue acaso el mal confesando, en el mismo momento de su mayor triunfo aparente, que al fin y al cabo no podía hacer más que burlarse de aquella bondad victoriosa que reinaba entonces en la cruz? Oh Jesús, "despreciado y desechado entre los hombres," ¿cómo pudiste morir por hombres que te trataron tan mal? En esto hay amor asombroso, amor divino, sí, amor sin medida.

Nosotros también te hemos despreciado en los días de nuestra no regeneración; y aun desde nuestro nuevo nacimiento hemos puesto muchas veces al mundo en lo alto de nuestros corazones; y con todo, tú sangras para sanar nuestras heridas y mueres para darnos vida. ¡Oh, que pudiéramos sentarte en un trono alto y glorioso en todos los corazones! Haríamos resonar tus alabanzas por tierra y mar hasta que los hombres te adorasen tan universalmente como antes te desecharon unánimemente.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 14 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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