Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

El Dios que nos sostiene hasta la vejez

Dios une a su pueblo más íntimamente que una madre a su hijo; confiamos en que nos sostendrá hasta la vejez, como lo ha hecho hasta hoy.

«Ahora también en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares». Salmo 71:18

«Guarda mi alma y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti he confiado. La integridad y la rectitud me preserven, porque en ti espero». Salmo 25:20-21

«Oídme, casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que habéis sido sostenidos por mí desde el vientre, los que habéis sido cargados desde la matriz: hasta la vejez, yo soy; y hasta las canas yo os llevaré. Yo hice, y yo cargaré; yo sostendré y os libraré». Isaías 46:3-4

Dios recibe a todo su pueblo en una unión mucho más íntima que la que une al padre con el hijo. Una madre puede olvidar incluso al hijo de sus entrañas; pero los ojos de Dios están sobre su pueblo para bien, de manera continua; están grabados en las palmas de sus manos y habitan seguros en su corazón. Pueden esperar todo de Él, y le agradaremos siempre en proporción a la firmeza de nuestra confianza en Él. Por tanto, «no me aflija nada; mas en todo, con oración y ruego, con acción de gracias», le haré saber mis peticiones (Filipenses 4:6), confiando siempre en que Él me llevará con seguridad a través de las dificultades por venir, así como lo ha hecho por las dificultades que ya he enfrentado; de modo que aun puedo darle gracias de antemano. ¡Oh Dios mío, dame fe para confiar en ti, amor para unirme a ti, y concédeme una dulce e íntima comunión con tu bendito ser! ¡Alma mía, abraza la promesa, ruégala y espera que se cumpla!

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — September 6

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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