Una vida que resplandece

El dominio propio: gobernar nuestras pasiones para Cristo

Un minuto de pasión descontrolada puede dejar consecuencias que años enteros no logran reparar; el dominio propio rige toda nuestra vida para honrar a Dios.

«Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte, y el que se enseñorea de su espíritu que el que toma una ciudad». Proverbios 16:32

Un minuto de pasión descontrolada ha dejado a menudo consecuencias de vergüenza y de dolor que años enteros no han podido deshacer. Nuestro propósito debe ser alcanzar un dominio perfecto de nosotros mismos y no perderlo jamás. Entonces nuestro gobierno sobre la vida turbulenta la mantendrá alejada de la necedad y del pecado.

No solo nuestra lengua, sino también nuestro carácter y todas las cualidades inferiores de nuestro ser deben entonces mantenerse bajo control. Todo cuanto hay en nosotros está destinado a estar bajo el dominio de la conciencia y de la voluntad, y a usarse para honrar a Dios y bendecir al mundo.

Unos hombres hallaron en las montañas un torrente salvaje; le abrieron un cauce, y aquel torrente hizo girar mil ruedas y mil husos. Eso es lo que Dios quiere que hagamos con los torrentes que encontramos en nuestro ser. El dominio propio es tener el señorío; es regir todos los poderes de la vida para Cristo.

«Mas el fruto del Espíritu es… dominio propio». Gálatas 5:22-23

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: SELF-CONTROL

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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