Puede ser que, durante un sermón, dos hombres escuchen la misma verdad; uno de ellos escucha con tanta atención como el otro y recuerda tanto como él; el otro se enternece hasta las lágrimas o se conmueve con pensamientos solemnes; pero el uno, aunque igualmente atento, no ve nada en el sermón excepto, tal vez, ciertas verdades importantes bien presentadas; en cuanto al otro, su corazón se quiebra por dentro y su alma se enternece. Pregúntame cómo es que la misma verdad tiene efecto en el uno y no en su compañero: te respondo, porque el misterioso Espíritu del Dios viviente acompaña la verdad a un corazón y no al otro. El uno sólo siente la fuerza de la verdad, y eso puede ser suficiente para hacerle temblar, como a Félix; pero el otro siente al Espíritu que acompaña la verdad, y eso renueva al hombre, lo regenera y le hace pasar a esa condición, esa condición graciosa que se llama el estado de salvación.
Este cambio tiene lugar instantáneamente. Es un cambio tan milagroso como cualquier milagro del que leemos en las Escrituras. Es sumamente sobrenatural. Puede ser imitado, pero ninguna imitación suya puede ser verdadera y real. Los hombres pueden pretender ser regenerados sin el Espíritu, pero regenerados no pueden serlo. Es un cambio tan maravilloso que los más altos esfuerzos del hombre nunca pueden alcanzarlo. Podemos razonar todo el tiempo que queramos, pero no podemos razonarnos hasta la regeneración; podemos meditar hasta que nuestros cabellos encanezcan de tanto estudiar, pero no podemos meditarnos hasta el nuevo nacimiento. Eso es obrado en nosotros por la soberana voluntad de Dios únicamente.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Gems — The Mysterious Spirit of the Living God
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.