Pensamientos vespertinos

El Espíritu que descubre nuestra verdadera necesidad

Aun después de la conversión el creyente puede ignorar su declive espiritual; el Espíritu le descubre su necesidad y le guía al trono de la gracia.

Tal es la condición caída del alma: tal su pobreza, ignorancia e invalidez, que no conoce su real debilidad y profunda necesidad hasta que el Espíritu Santo se la enseña. Esto es así incluso después de la conversión. Un amado hijo de Dios puede caer en el estado de la iglesia de Laodicea; un creyente puede no conocer su condición real ni su necesidad absoluta. Puede haber un declive secreto en su alma, el debilitamiento y deterioro de alguna gracia espiritual, la invasión lenta pero eficaz de algún enemigo espiritual, el cultivo de algún Acan, el gusano royendo la raíz de su santidad, y todo ello sin que él conozca el solemne hecho. ¿Y cómo ha de saberlo si nadie se lo enseña? ¿Y quién es ese maestro sino el Espíritu? Así como primero convenció de pecado, así en cada etapa sucesiva de la experiencia del creyente convence de la necesidad diaria, de la exigencia espiritual, de la creciente invalidez, del poder creciente del pecado y de la pobreza profundizante. No pasemos por alto esta parte importante de su obra. Para ir al trono de la gracia hemos de tener algo por lo cual ir: algún recado que nos lleve allí, algún pecado que confesar, alguna culpa que lamentar, alguna necesidad que suplir, alguna flaqueza que dar a conocer, y tampoco hemos de omitir alguna bendición que reconocer. ¿Cómo se efectúa todo esto sino por el bendito Espíritu? ¡Oh, qué misericordia inefable tener a Uno que nos conoce del todo y que puede hacernos conocedores de nosotros mismos!

Es un paso muy adelantado en la gracia cuando conocemos nuestra condición real y sin disfraz. Un hombre puede perder una gracia y caminar mucho tiempo sin darse cuenta de su pérdida. El mundo ha entrado y ha llenado el espacio. Algún gozo o pursuit carnal ha ocupado la mente, absorbido los afectos y los pensamientos, y el alma no se ha dado cuenta del menoscabo sufrido. Así muchos han perdido el sentido de adopción, de perdón y de aceptación, y las gracias de la fe, del amor y de la humildad se han debilitado, hasta que la descripción de Efraín puede aplicárseles con dolor: «Efraín se ha mezclado con los pueblos; Efraín es una torta no volteada. Los extraños han devorado su fuerza, y él no lo sabe; sí, canas están aquí y allí sobre él, y él no lo sabe». Pero el bendito Espíritu al fin descubre al alma su pérdida, la convence de su apartamiento, le da a conocer su condición real y, de este modo, la conduce al trono de la gracia. Querido lector, cultiva elevados conceptos de esta obra del Espíritu. Tener a Uno cercano, sí, en ti, como Él lo está, que detecta con tanta fidelidad y amor la gracia menguante, el pulso débil, la decadencia espiritual; que despierta la sensibilidad, el piadoso dolor y atrae el corazón a la confesión, es poseer una de las bendiciones más costosas. Honra al bendito Espíritu, alábalo por su obra, ensalza su fidelidad y su amor, y trátalo como tu amigo más tierno y querido.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - April 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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