Pensamientos vespertinos

El Espíritu Santo mora en ti como en su templo santo

El creyente es la habitación del Altísimo; descuidar esa verdad o desoír su voz apagada contrista al Espíritu que busca solo tu santidad y tu gozo.

El creyente puede abrigar una conciencia imperfecta de la morada del Espíritu en su corazón, y en este sentido el Espíritu Santo de Dios puede ser contristado. Que el Espíritu Santo llame eficazmente, renueve, santifique y tome posesión del alma, que la convierta en su templo y su morada permanente; y que, sin embargo, esa alma sostenga miradas inadecuadas de esta gran verdad, olvide quién habita con ella y en ella, desprecie a su huésped celestial, y entre y salga, viva y actúe como si no fuera templo del Espíritu Santo, ¿qué puede ser más deshonroso para el bendito y Eterno Espíritu? ¡Oh, que esta verdad tan trascendente se pierda de vista por un solo instante en el creyente! Que él sea la morada del Altísimo, del Alto y Sublime que habita la eternidad, cuyo nombre es Santo, la residencia del Espíritu Santo, y sin embargo abrigue un sentimiento o pensamiento que no esté en perfecta armonía con un hecho tan grande, muestra ciertamente la necesidad de la admonición apostólica: «No contristén al Espíritu de Dios».

Cuando, además, la voz apacible del Espíritu es desatendida y sus suaves constreñimientos no son obedecidos, hay un desprecio puesto sobre su obra de naturaleza muy grave. El morador permanente de los santos de Dios, el Espíritu, habla perpetuamente al alma, la amonesta, la guía, la atrae y la constriñe; su gran obra allí es enseñar, santificar, resguardar, refrenar y consolar al creyente. Todo santo retraimiento del pecado, toda resistencia firme a su poder, toda victoria alcanzada sobre sus mociones, toda aspiración a la santidad y todo deseo, aun débil, de caminar en obediencia filial y dulce comunión con Dios, es fruto del Espíritu que mora en el corazón. ¡Cuánto contrista, entonces, a ese Espíritu cuando esta voz amorosa suya y estos suaves constreñimientos suyos son pasados por alto, sofocados, despreciados y tenidos en poco por el alma a la que Él tan tiernamente ama y tan fielmente cuida!

No contristes así al Espíritu Santo de Dios. En todos sus tratos contigo Él busca solo tu verdadero bien; pretende profundizar su propia obra en tu corazón; no busca sino promover tu santidad y madurar tu alma para los gozos y la comunión de los santos en luz. Aún más, Él desea tu verdadera felicidad: te apartaría de las cosas carnales, te alejaría de los objetos de los sentidos y del pecado, y te abriría manantiales de gozo más alto y más puro, y te conduciría a pastos más verdes y más bellos; esto obraría al desplegarte lo que posees en Jesús, en el pacto de gracia y en un Dios del pacto. Ten, pues, tu oído abierto a la voz persuasiva del Espíritu, y sigue pronta y dócilmente sus guiños secretos y suaves.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - August 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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