El Espíritu Santo renueva, santifica y habita en el creyente como persona divina. No es la luz común de la naturaleza, ni la enseñanza ordinaria del hombre, ni la persuasión moral de la verdad lo que le ha hecho lo que es, un cristiano experimental: toda su gracia real y su enseñanza verdadera provienen del Espíritu divino. Su luz es divina, su renovación es divina, su santificación es divina. Hay más valor real en un rayo de la luz del Espíritu brillando sobre el alma que en toda la enseñanza que los libros puedan impartir. ¡Cuán preciosa es la gracia del Espíritu Santo! ¡Cuán preciosa su inhabitación, un Espíritu que siempre asciende, anhela el cielo, sed de Dios y desea a Cristo! ¡Cuán preciosas las consolaciones que trae, las promesas que sella y los afectos que crea!
Pero, ¿por qué canal llega esta unción divina? Solamente por la unión del creyente con Cristo, el Ungido. Todas las operaciones salvadoras del Espíritu sobre la mente están vinculadas a Jesús: si convence de pecado, es para conducir a la sangre de Jesús; si revela la corrupción del corazón, es para llevar a la gracia de Jesús; si enseña la ignorancia del alma, es para conducirla a los pies de Jesús. Al hacer de nosotros uno con Cristo, el Espíritu nos hace partícipes de la unción de Cristo. Así, el miembro más débil y humilde del cuerpo es ungido con esta unción divina, porque está unido al Ungido de Dios, el verdadero Aarón, del cual todos los sacerdotes participan.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - January 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.