En la medida en que el evangelio avanza, los espíritus malos son desalojados, en particular los espíritus inmundos. Todas las inclinaciones a los deseos de la carne que combaten contra el alma son de esta clase. Aquí se mencionan enfermedades, las más difíciles de curar por el curso de la naturaleza, y que mejor expresan la enfermedad del pecado. El orgullo, la ambición y el deseo de grandeza siempre han causado abundancia de males, tanto al mundo como a la iglesia. La gente decía de Simón: Este hombre es el gran poder de Dios. Ved cómo la gente ignorante y despreocupada se equivoca. ¡Pero cuán fuerte es el poder de la gracia divina, por el cual fueron llevados a Cristo, que es la Verdad misma! La gente no solo atendía a lo que Felipe decía, sino que quedó plenamente convencida de que era de Dios y no de los hombres, y se entregó para ser dirigida por ello. Aun los hombres malos, y aquellos cuyos corazones todavía van tras la codicia, pueden presentarse delante de Dios como viene su pueblo, y por un tiempo continuar con ellos. Y muchos se maravillan ante las pruebas de las verdades divinas, sin experimentar jamás su poder. El evangelio predicado puede tener una operación común sobre un alma, donde nunca produjo santidad interior. No todos los que profesan creer el evangelio son convertidos de manera salvadora.
La hipocresía de Simón descubierta (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 8:5-13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.