El cristiano también mira al fin de las aflicciones. Ese fin puede llegar a veces en este mundo. En cuanto a esto, lo único que el creyente puede asegurar es que terminarán en el tiempo de Dios. Pueden durar toda su vida. La enfermedad que aflige su cuerpo puede ser para muerte. La pérdida que ha sufrido en sus bienes puede ser irreparable, y la pobreza puede descender con él hasta la tumba. La prueba que nubla y aflige su espíritu puede ser su suerte para toda la vida. Pero por otro lado, puede que no sea así. Dios puede estar llevándolo "por el fuego y por el agua, para sacarlo a un lugar espacioso". Pero el cristiano deja esto en las manos de Dios y se esfuerza por mantener una esperanza que lo libre del desánimo, templada al mismo tiempo por una reverencia que lo guarde de toda presunción indebida.
Pero si el fin de la prueba no llega en este mundo, llegará en el venidero, cuando no solo cesarán para siempre, sino que dejarán tras sí una bendición eterna. "Tengo por cierto que las aflicciones de este tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que ha de manifestarse en nosotros." "Nuestra leve tribulación, que es solo por un momento, nos produce un peso eterno y sobremanera excelente de gloria." En estos pasajes se exponen cuatro cosas.
1. ¡Nuestras aflicciones tendrán un fin! Esto es dulce. Han de terminar; no han de durar para siempre. El último dolor, el último gemido y la última lágrima están cerca, ¡y cuán cerca el cristiano nunca lo sabe!
2. Nuestras aflicciones no han de terminar como las de las criaturas irracionales, simplemente en la tumba, sino en el cielo. El último dolor, gemido y lágrima darán entrada a aquel estado bienaventurado del cual se dice tan hermosamente: "El Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas vivas, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos." ¡El cielo pondrá fin a las aflicciones de los justos!
3. El cielo es tan glorioso que la primera vista de sus escenas y el primer momento de su gozo compensarán la vida más larga de los sufrimientos más prolongados e intensos.
4. ¡Los sufrimientos de nuestra peregrinación terrenal realzarán e incrementarán las dichas del cielo!
Su paciencia al soportarlos;
las gracias que ponen en ejercicio;
la santificación que promueven;
el temple celestial que cultivan,
serán el medio de madurar el espíritu y hacerlo apto para su herencia eterna.
Cada lágrima que se derrama;
cada gemido que se exhala;
cada pérdida que se sufre;
cada momento de aflicción que se soporta;
cada decepción que se experimenta, llevada con paciencia, con resignación, con inagotable santidad,
no solo será seguida de millones de eras de inefable dicha, sino que preparará al alma para su disfrute, y añadirá algo a su peso y a su resplandor.
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: The last pang, and groan, and tear!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.