Mañana y noche

El fragante deleite de contemplar el rostro de Cristo

Con la llegada de la primavera, el alma sale a guirnaldas de pensamientos celestiales y encuentra en Cristo, el Amado, toda hermosura, fragancia y deleite espiritual.

¡He aquí, el mes florido ha llegado! Los vientos de marzo y las lluvias de abril han cumplido su obra, y la tierra está toda engalanada de belleza. Ven, alma mía, ponte tu atuendo de fiesta y sal a recoger guirnaldas de pensamientos celestiales. Sabes adónde dirigirte, pues para ti «las eras de especias» son bien conocidas, y tantas veces has olido el perfume de «las flores fragantes» que irás enseguida a tu amado y hallarás en Él toda hermosura, todo gozo. Aquella mejilla, una vez tan rudamente herida con una vara, a menudo rociada con lágrimas de simpatía y luego mancillada con esputos, al sonreír con misericordia es para mi corazón tan fragante aromático.

Tú no escondiste tu rostro de la vergüenza y los escarnios, oh Señor Jesús, y por eso hallaré mi deleite más profundo en alabarte. Aquellas mejillas fueron surcadas por el arado del dolor y enrojecidas con líneas de sangre de tus sienes coronadas de espinas; tales muestras de amor sin límites no pueden sino hechizar mi alma mucho más que «columnas de perfume». Si no puedo ver todo su rostro, contemplaría sus mejillas, pues el menor atisbo de Él es sumamente refrescante para mi sentido espiritual y produce una variedad de deleites. En Jesús no hallo solo fragancia, sino un lecho de especias; no una sola flor, sino toda clase de flores fragantes. Él es para mí mi rosa y mi lirio, mi alegría y mi racimo de alheña. Cuando está conmigo es mayo todo el año, y mi alma sale a lavar su rostro feliz en el rocío matinal de su gracia, y a consolarse con el canto de las aves de sus promesas. Precioso Señor Jesús, permíteme conocer de verdad la bienaventuranza que habita en la comunión permanente e inquebrantada contigo. Soy un pobre indigno, ¡cuya mejilla te has dignado besar! Oh, déjame besarte a ti en retorno con los besos de mis labios.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: May 1 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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