Mañana y noche

El fuego del refinador en el día de su venida

La primera venida de Cristo probó la religión de los hombres; su segunda venida será día de juicio. Que sus terrores nos conduzcan a la santidad y a la certeza de nuestra salvación.

Su primera venida fue sin pompa externa ni despliegue de poder, y, sin embargo, en verdad fueron pocos los que pudieron soportar la fuerza de su prueba. Herodes y toda Jerusalén con él se conmovieron ante la noticia del nacimiento admirable. Los que se suponía que le esperaban demostraron la falsedad de sus profesiones rechazándole cuando vino. Su vida en la tierra fue un aventador que probó el gran montón de la profesión religiosa, y bien pocos fueron los que resistieron el proceso.

Pero ¿cuál será su segunda venida? ¿Qué pecador podrá soportar el solo pensarlo? "Él herirá la tierra con la vara de su boca, y con el aliento de sus labios matará al impío." Cuando en su humillación solo dijo a los soldados: "¡Yo soy!"—¡cayeron hacia atrás! ¿Cuál será el terror de sus enemigos—cuando se revele más plenamente en el juicio? Su muerte sacudió la tierra y oscureció el cielo—¿cuál será el esplendor espantoso de aquel día en que, como Salvador vivo, convoque a vivos y muertos ante él? ¡Oh, que los terrores del Señor persuadieran a los hombres para abandonar sus pecados y "besar al Hijo, o se enojará, y pereceréis en vuestra rebelión, pues su ira puede encenderse en cualquier momento!"

Aunque cordero, es aún el león de la tribu de Judá, que desgarra su presa en pedazos. Aunque no quebrará la caña cascada—no obstante aplastará a sus enemigos con vara de hierro y los despedazará como vasija de alfarero. Ninguno de sus adversarios resistirá ante la tempestad de su ira, ni podrá esconderse del granizo barrador de su indignación.

Pero su amado pueblo lavado con sangre aguarda su manifestación con gozo, y espera resistirla sin temor—a ellos él se sienta como refinador aun ahora, y cuando los haya probado saldrán como oro. Examinémonos esta mañana y hagamos segura nuestra vocación y elección, de modo que la venida del Señor no suscite sombríos presentimientos en nuestra mente. ¡Oh, por gracia para desechar toda hipocresía y ser hallados por él—"irreprensibles y puros, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación torcida y depravada" en el día de su manifestación!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: October 15 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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