Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El gozo del cristiano nace en Dios

El gozo cristiano profundo y duradero tiene su fuente en Dios, nuestro refugio, y permanece cantando aun en medio de las luchas, las pérdidas y la noche más oscura.

Este es otro acorde del canto de María, y encierra para nosotros el secreto de todo gozo cristiano profundo. No tenemos gozo verdadero ni duradero — hasta que estamos en la familia de Dios, y en Dios como refugio de nuestras almas. Uno de los antiguos profetas dice: «¡Canten los habitantes de la peña!» Nadie puede cantar con alegría duradera, sino los habitantes de la Roca — aquellos que se hallan al amparo de la Roca de los siglos. Los cantos del mundo pronto se tornan gritos de terror.

Durante la batalla de Gettysburg había un pajarillo en un árbol que cantaba unas notas cada vez que había una pausa en el espantoso rugido del combate; pero cuando el estruendo recomenzaba, su canto cesaba. Así es el gozo de este mundo. Canta unos acordes de vez en cuando en las pausas de la lucha y el descontento de la vida. Cuando las olas del dolor se rompen — su voz queda ahogada; no puede cantar en la pérdida, en el duelo, en la hora de morir. Pero quien se regocija en Dios — tiene un gozo que sigue cantando a través de todo el rugido de la batalla, a través de toda la oscuridad de la noche.

Las pruebas vienen sobre el cristiano — pero no le roban su gozo. Puede estar en profunda tristeza — y, sin embargo, todo el tiempo hay una fuente de gozo que brota en su corazón.

A veces hay un manantial de agua dulce junto a la orilla del mar. Dos veces al día las mareas saladas se extienden sobre él — pero el manantial nunca deja de fluir; y cuando las olas salobres se han retirado, las aguas del manantial siguen tan dulces como siempre. Así es el gozo del cristiano. Es un pozo vivo en su corazón. Aun en su tristeza, tiene una paz profunda en su alma. Entonces, cuando la tristeza ha pasado, el gozo brota tan fresco como antes. La permanencia de todo gozo depende de la fuente de donde procede. Si es en Dios en quien nos regocijamos, entonces las pruebas de este mundo no tienen poder para quitarnos la alegría.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The Christian's Joy

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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