Tras los acontecimientos recién anunciados, el fin vendrá velozmente; y no se menciona nada más antes de la aparición de Cristo para juzgar al mundo. Este será el gran día: el Juez, el Señor Jesucristo, se revestirá entonces de majestad y de terror. Las personas que serán juzgadas son los muertos, pequeños y grandes; jóvenes y ancianos, humildes y encumbrados, pobres y ricos. No hay nadie tan insignificante que no tenga talentos de los que dar cuenta; ni nadie tan grande que pueda evitar rendir cuentas de ellos. No solo los que vivan a la venida de Cristo, sino todos los muertos. Hay un libro de memoria tanto para buenos como para malos: y el libro de la conciencia del pecador, aunque antes era secreto, será entonces abierto. Cada hombre recordará todas sus acciones pasadas, aunque hubiera olvidado muchas de ellas desde hacía tiempo. Otro libro será abierto, el libro de las Escrituras, la regla de vida; representa el conocimiento que el Señor tiene de su pueblo y su declaración del arrepentimiento, la fe y las buenas obras de ellos, mostrando las bendiciones del nuevo pacto. Por sus obras los hombres serán justificados o condenados; él pondrá a prueba sus principios por medio de sus prácticas. Los justificados y absueltos por el evangelio, serán justificados y absueltos por el Juez, y entrarán en la vida eterna, sin tener ya nada que temer de la muerte, ni del infierno, ni de los hombres malvados; pues todos estos son destruidos juntamente. Esta es la segunda muerte; es la separación final de los pecadores de Dios. Sea nuestra mayor preocupación examinar si nuestras Biblias nos justifican o nos condenan ahora; pues Cristo juzgará los secretos de todos los hombres conforme al evangelio. ¿Quién habitará con las llamas devoradoras?
Capítulo 21
Un cielo nuevo y una tierra nueva: la nueva Jerusalén, donde habita Dios y destierra toda tristeza de su pueblo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Revelation 20:11-15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.