"He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová." 2 Reyes 22:8
Algunos han supuesto que los sacerdotes, para ahorrarse el trabajo de escribir y al pueblo el de leer el libro por entero, se habían provisto de compendios de la ley, omitiendo o mencionando solo de paso algunas de sus partes, y en particular las amenazas; y que, por tanto, Josías, al descubrir el libro completo, quedó más conmovido, como consecuencia de haberse criado sin conocimiento de él. El libro de la ley de Dios parece haberse perdido también en nuestros días para muchas congregaciones de cristianos profesantes; se ofrecen de él relatos imperfectos, que ocultan las bendiciones prometidas y las maldiciones anunciadas. Cuando este libro, por la luz espiritual, es hallado, y al leerlo u oírlo la convicción alcanza la conciencia, es una gran prueba del favor de Dios, una señal de bien, y debe reconocerse fielmente como tal. Lector, ¿te das cuenta verdaderamente del peso de la ira de Dios y anhelas obtener su favor? Busca con empeño, de rodillas y en la casa del Señor, la redención de las maldiciones de la ley; ora para que Jesús te sea revelado. Solo la sangre del Cordero de Dios puede quitar la culpa del pecado; por tanto, habiendo hallado la ley, no descanses hasta hallar también el evangelio. El corazón de Josías fue tierno; lloró y fue animado. No te niegues a participar de su dolor; así recibirás favor, así como él lo recibió. Haz de la ley de Dios tu deleite y consejero continuos.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — September 12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.