Aquel hogar en Betania fue maravillosamente favorecido. La familia parece haber gozado de cierta abundancia.
Era un hogar amoroso, pues los tres miembros que se mencionan estaban unidos por lazos muy estrechos y tiernos. Lo sabemos por el hecho de que Jesús lo encontró un lugar tan congenial para Sí mismo. Él seguramente no habría elegido un hogar pendenciero para Su propia morada. No habría podido hallar refugio allí si no hubiera sido un hogar lleno de la dulzura del amor.
Sabemos también que era un hogar afectuoso por el dolor de las hermanas cuando su hermano hubo muerto. Al leer la historia incomparable, nos damos cuenta de que no era un vínculo ordinario el que unía a aquella familia. En demasiados hogares, los hermanos y las hermanas no son el uno para el otro lo que deberían ser. A menudo hay, al menos, una falta en la manifestación del amor. Los hermanos y las hermanas no solo deben amarse mutuamente, sino mostrarse amables y afectuosos en su convivencia.
Y era, además, un hogar favorecido porque fue el que Jesús escogió como lugar de descanso para Su corazón en las serenas noches, después de los encarnizados conflictos con Sus enemigos en el templo. Fue Su amor por los miembros de esta familia, y el honor que concedió a su hogar, lo que inmortalizó la pequeña aldea de Betania.
Sin embargo, por muy favorecido que fue este hogar en todos estos sentidos, la enfermedad entró en él. Aquí aprendemos algunas lecciones. Ningún hogar puede construirse de tal manera que cierre la enfermedad a sus puertas. La riqueza no puede mantenerla alejada, ni el amor tampoco.
Aprendemos también que la enfermedad en nuestro hogar no es prueba de que Cristo no nos ame. En los hogares que Le son más queridos entran el dolor y la aflicción. Pero veremos que, al final, del padecimiento provienen la bendición para la familia y la gloria para Dios. Estos pensamientos deben consolarnos cuando la enfermedad llega a nuestros hogares.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Home of Bethany
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.