Mañana y noche

El honor de sufrir con Cristo

Sólo quien está en Cristo y sufre por su gloria participa de sus padecimientos; y tal honor anticipa el reinar con Él.

No debemos imaginar que sufrimos por Cristo y con Cristo si no estamos en Cristo. Amado amigo, ¿confías sólo en Jesús? Si no, por mucho que tengas que lamentar en la tierra, no estás «sufriendo con Cristo» y no tienes esperanza de reinar con Él en el cielo.

Tampoco hemos de concluir que todos los sufrimientos de un cristiano son sufrimientos con Cristo, pues es indispensable que él sea llamado por Dios a sufrir. Si somos temerarios e imprudentes, y nos metemos en situaciones para las cuales ni la providencia ni la gracia nos han capacitado, deberíamos preguntarnos si más bien estamos pecando que en comunión con Jesús. Si dejamos que la pasión ocupe el lugar del juicio y que la propia voluntad reine en vez de la autoridad bíblica, lucharemos las batallas del Señor con las armas del diablo, ¡y si nos cortamos los dedos no hemos de extrañarnos!

Asimismo, en las aflicciones que nos sobrevienen como resultado del pecado, no debemos soñar que estamos sufriendo con Cristo. Cuando María habló mal de Moisés y la lepra la contaminó, no estaba sufriendo por Dios.

Además, el sufrimiento que Dios acepta debe tener la gloria de Dios como su fin. Si sufro para ganarme un nombre o ganar aplausos, no obtendré otra recompensa que la del fariseo. Es requisito también que el amor a Jesús y el amor a sus escogidos sean siempre el motor de todo nuestro sufrimiento. Debemos manifestar el Espíritu de Cristo en mansedumbre, benignidad y perdón.

Examinémonos y veamos si en verdad sufrimos con Jesús. Y si así sufrimos, ¿qué es nuestra «ligera aflicción» comparada con reinar con Él? ¡Oh, es tan bendito estar en el horno con Cristo, y tal honor estar en el oprobio con Él, que si no hubiera recompensa futura, podríamos considerarnos dichosos en el honor presente! Pero cuando la recompensa es tan eterna, tan infinitamente superior a cuanto tuviéramos derecho a esperar, ¿no tomaremos la cruz con presteza y seguiremos nuestro camino gozosos?

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: July 3 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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