"No entres en juicio con tu siervo." Salmo 143:2
"De cierto, de cierto os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida." Juan 5:24 [Véanse también Juan 8:51, Isaías 25:8.]
Ya que el Juez mismo es nuestro Hermano, nuestro Esposo, el Señor de la muerte y de la vida, sí, aun nuestra vida, los creyentes no pueden morir eternamente porque han pasado de muerte a vida. Aquel que reconoce la justicia del juicio de Dios, se confiesa culpable en todo y apela del tribunal del juicio al trono de la misericordia, a ese lo reconocerá y justificará el Señor por la justicia de su Hijo. Pues "si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados"; más aún, nos sentaremos incluso a juzgar juntamente con Cristo (1 Corintios 6:2); y ciertamente, en aquel día, no pronunciaremos una sentencia de condenación sobre nosotros mismos, aunque nos reconozcamos dignos de la más profunda condenación — salvo por esa justicia imputada, que es toda nuestra esperanza; y mucho menos lo hará Cristo, porque Él nos ama más de lo que nos amamos a nosotros mismos. Alma mía, siéntate a juzgarte cada día y ejercita de nuevo la fe en la obra acabada de Cristo. Este es el modo de conservar la paz, sostener la confianza y asegurar la victoria. Los tratos diarios con Jesús nos darán triunfos diarios.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — May 1
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.