Mañana y noche

El llamado que desciende del monte de la comunión

El llamamiento al servicio de Cristo viene de lo alto, y exige subir al monte de la comunión con Él para ser revestido de poder divino.

Aquí se mostró la soberanía. Los espíritus impacientes pueden irritarse y quejarse porque no son llamados a los puestos más altos del ministerio. Deberíamos alegrarnos de que Jesús llame a quien quiere. Si me deja ser portero en su casa, bendeciré con gozo su gracia por permitirme hacer cualquier cosa en su servicio. El llamamiento de los siervos de Cristo viene de lo alto. Jesús está de pie en el monte, siempre por encima del mundo en santidad, fervor, amor y poder. Aquellos a quienes llama deben subir el monte a Él; deben procurar elevarse a su nivel viviendo en comunión constante con Él. Puede que no logren los honores académicos ni alcancen eminencia escolar; pero, como Moisés, deben subir al monte de Dios y tener trato familiar con el Dios invisible, o nunca estarán capacitados para proclamar el evangelio de paz.

Jesús subió a solas para tener alta comunión con el Padre, y nosotros debemos entrar en la misma compañía divina si queremos bendecir a nuestros semejantes. No es de extrañar que los apóstoles estuvieran revestidos de poder cuando bajaron frescos del monte donde estaba Jesús. Esta mañana debemos procurar ascender al monte de la comunión, para que allí seamos ordenados a la obra de la vida para la cual hemos sido apartados. No veamos hoy el rostro de ningún hombre hasta que hayamos visto a Jesús. El tiempo pasado con Él está invertido a interés bendito. Nosotros también echaremos fuera demonios y haremos maravillas si descendemos al mundo ceñidos con esa energía divina que solo Cristo puede dar. De nada sirve ir a la batalla del Señor hasta que estemos armados con armas celestiales. Debemos ver a Jesús; esto es esencial. En el trono de la gracia nos demoraremos hasta que Él se manifieste a nosotros como no lo hace al mundo, y hasta que podamos decir con verdad: «¡Estuvimos con Él en el santo monte!».

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: September 10 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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