Si somos tan airados y vengativos, tan orgullosos y envidiosos, tan egoístas y crueles como lo éramos antes de nuestra supuesta conversión, podemos estar seguros de que fue solo una supuesta conversión.
No importa que vayamos regularmente al culto. No importa que sintamos profundamente bajo los sermones. No importa que tengamos estados y sentimientos felices, pues un corazón bajo la influencia predominante de pasiones petulantes no puede haber experimentado el cambio del nuevo nacimiento de forma auténtica, ni siquiera uno lleno de una lujuria prevaleciente.
Y donde el corazón es renovado, y la maldad del carácter no es constante sino solo ocasional, no prevaleciente sino solo prominente, en la medida en que prevalece, es una triste mancha sobre la piedad verdadera.
Debemos someter nuestra mente a la influencia de la gracia redentora; debemos subir la colina del Calvario y contemplar esa escena de amor hasta que nuestros corazones fríos se derritan, nuestros corazones duros se ablanden, y todo el egoísmo cruel de nuestra naturaleza se convierta en mansedumbre. El ejemplo del manso y humilde Jesús debe ser contemplado, admirado e imitado.
Y sobre todo, debemos exhalar anhelos internos por la influencia del Espíritu Santo, quien solo puede someter nuestro mal genio.
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: Our evil temper
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.