Cuán a menudo la palabra de Dios es para ti un libro sellado; cuán a menudo escuchas desde el púlpito la predicación más alentadora y, sin embargo, no obtienes ánimo de ella; cuán a menudo oyes a Cristo presentado en su Persona, sangre y justicia, y te vas como viniste, sin alivio sensible. ¿Cuál es la razón? Porque estás vencido. La incredulidad, la servidumbre, la oscuridad de mente y la insensibilidad se posan sobre tu espíritu, y todo esto te impide alimentarte del maná.
Pero a veces una palabra grata viene sobre todas esas colinas y montañas de incredulidad, servidumbre, duda y temor, y al caer en tu corazón, empiezas a clamar victoria sobre todos tus enemigos y miedos. Entonces la palabra de Dios comienza a abrirse en su dulzura y bienaventuranza. El Señor de la casa saca el maná escondido, y la Escritura se vuelve dulce y preciosa para el alma.
A veces lees la palabra de Dios como una tarea árida y estéril para satisfacer la conciencia. ¿Cuándo ocurre eso? Cuando estás encerrado en incredulidad y servidumbre. Pero otras veces la palabra se lee con placer, y es el gozo y la alegría de tu corazón. Eso es cuando puedes creerla; y así la fe convierte la palabra de Dios en maná. Pero si estás estéril, la palabra es estéril; si muerto, la palabra está muerta; si frío y sin vida, también ella lo está. Mas cuando la escena cambia, cuando las nubes se disipan, entonces ves luz en la luz de Dios. Entonces es una Biblia bendita, un libro precioso, lleno de dulces promesas y alentadoras invitaciones. Es así como el maná se da al vencedor.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.