«Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.» Salmo 36:9
Nuestra suprema sabiduría es acudir directamente a la Fuente del bien espiritual en busca de todo lo que necesitamos. En verdad, es completamente vano esperar vida y luz de alguien que no sea el Señor mismo.
Él es el Manantial de la vida. Él nos dio nuestra vida natural, y es el dador de la vida espiritual y eterna, la cual nos concede en y con Cristo. «Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo.» Todos los que por fe reciben a Cristo como su Salvador son librados de la muerte eterna y hechos partícipes de la vida eterna.
Y así como Dios es el Manantial de la vida, así también es la Fuente de la luz. Él creó la luz natural. Dijo: «Sea la luz; y fue la luz.» Aquel que mandó que la luz resplandeciese de entre las tinieblas, alumbra en los corazones de su pueblo. Los libra de las tinieblas y los introduce en su luz admirable.
Entonces ven el pecado bajo una luz en la que nunca antes lo habían visto; ven algo de su extremada pecaminosidad. Ven a Cristo bajo una luz en la que antes no lo veían; ven algo de su gloria personal, de su gracia admirable, de su inefable amor.
Oh Tú, que eres el Manantial de la vida: ¡en tu luz pueda yo ver la luz!
Fuente y atribución
Autor original: Autor desconocido
Título original: Our highest wisdom
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.