El mayor honor de los más eminentes ministros es ser siervos de Cristo. Y quienes no son verdaderamente santos en la tierra, nunca serán santos en el cielo. Fuera de Cristo, los mejores santos son pecadores e incapaces de comparecer ante Dios. No hay paz sin gracia. La paz interior brota del sentido del favor divino. Y no hay gracia ni paz sino de Dios nuestro Padre, fuente y origen de toda bendición. En Filipos el apóstol fue maltratado y vio poco fruto de su labor; sin embargo, recuerda a Filipos con gozo. Debemos dar gracias a nuestro Dios por las gracias y consuelos, los dones y la utilidad de otros, así como recibimos el beneficio y Dios recibe la gloria. La obra de la gracia nunca será perfeccionada hasta el día de Jesucristo, el día de su aparición. Pero siempre podemos estar seguros de que Dios llevará a cabo su buena obra en toda alma en la cual verdaderamente la ha comenzado por la regeneración; aunque no debemos confiar en las apariencias externas ni en nada sino en una nueva creación para santidad. Las personas son queridas para sus ministros cuando reciben beneficio por su ministerio. Los compañeros en el sufrimiento por la causa de Dios deben ser queridos los unos para los otros.
Expresa su afecto y ora por ellos (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Philippians 1:1-7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.