Considerada en su aspecto propio, la humanidad de nuestro Señor ocupa en el plan de salvación un lugar tan importante y esencial para su perfección como su deidad. Aquella fue humanidad pura, y esta deidad absoluta, mientras la unión misteriosa de ambas en la persona de Cristo lo constituía en el propio y único Mediador entre Dios y el hombre. Glorioso es este aspecto de la persona compleja del Señor. Donde Cristo habla de sí mismo como inferior al Padre, como quien recibe gloria y vida del Padre, debe entenderse que alude únicamente a su oficio mediatorial y no a su carácter divino: es igual al Padre en naturaleza, subordinado solo en oficio. De esta verdad pende toda la gloria y eficacia de la redención.
Era, pues, esencial para su idoneidad como Fiador y Mediador que fuese hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne. La naturaleza de su oficio requería que en Él se reunieran y centrasen toda perfección divina y humana. Debía ser la persona intermedia entre Dios y el hombre, unir los dos extremos del ser, lo Infinito y lo finito, y mediar entre el Creador ofendido y la criatura ofensora. ¿Cómo podría accomplish esta obra sin la unión de las dos naturalezas? Contempla, pues, esta unión admirable en la persona de Jesús. Como hombre, fue hecho bajo la ley, honrándola en sus preceptos con su obediencia y en su pena con sus sufrimientos. Como Dios, impartió a esa obediencia una dignidad y a esos sufrimientos una virtud que los hicieron eternamente eficaces para salvar. No te apartes, lector amado, de la pura humanidad de tu bendito Señor: fue humanidad la que obedeció, sangró y murió por ti. Aferrate también a su deidad: fue Dios en el hombre lo que hizo meritoria su obediencia para tu justificación y eficaz su muerte para tu redención. ¡Oh, qué fundamento se halla aquí para un pecador condenado, y qué nueva y viviente senda se abre hasta el corazón mismo de Dios!
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - May 21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.