Consuelo para peregrinos

El misterio insondable de Dios hecho hombre entre nosotros

El Verbo eterno, el Dios infinito y sin límites, se hizo carne y habitó entre nosotros. Un abajamiento tan inmenso que solo podemos adorar y exclamar con el apóstol la profundidad de este misterio.

"Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros." Juan 1:14

¡Qué transición!

¡Qué abajamiento para aquel Ser infinito que se proclamó a sí mismo el Alfa y la Omega; que "el Anciano de días" asumiera la naturaleza y tomara la forma de un infante en la cuna, durmiendo sobre el pecho de una madre virgen!

No tenemos plomada con que sondear las profundidades de esa humillación. No tenemos aritmética con la cual pueda someterse a ningún proceso de cálculo.

Si podemos concebir por un momento la suposición escalofriante del más excelso espíritu creado en el cielo renunciando a su naturaleza angélica y convirtiéndose en un insecto o un gusano, podemos, en algún grado débil, estimar la descendencia implicada en tal transformación.

Pero, que el Ilimitable, Eterno Jehová, Él mismo se hiciera carne... el Creador, que tomara la naturaleza de lo creado; el Infinito, que se uniera con lo finito; la Deidad, que se ligara con el polvo;

¡esto confunde toda nuestra comprensión!

Solo podemos postrarnos en reverente adoración y exclamar con el apóstol: "¡Oh profundidad!"

"¡Asómbrate, oh cielo, y estúparate, oh tierra!"

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: This baffles all our comprehension!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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