Hasta entonces los seguidores de Cristo eran llamados discípulos, es decir, aprendices, alumnos; pero desde aquel tiempo fueron llamados cristianos. El sentido propio de este nombre es: un seguidor de Cristo; designa a quien, por seria reflexión, abraza la religión de Cristo, cree sus promesas y se cuida principalmente de modelar su vida según los preceptos y el ejemplo de Cristo. De aquí se desprende con claridad que multitudes toman el nombre de cristiano a quienes no les corresponde en realidad. Pero el nombre sin la realidad solo añadirá a nuestra culpa. Mientras la mera profesión no aportará ni provecho ni deleite, la posesión de ella dará tanto la promesa de la vida presente como de la que ha de venir.
Concede, Señor, que los cristianos olviden otros nombres y distinciones, y se amen unos a otros como conviene a los seguidores de Cristo. Los verdaderos cristianos sentirán compasión por sus hermanos en las aflicciones. Así se dará fruto para alabanza y gloria de Dios. ¡Si todos los hombres fueran verdaderos cristianos, con cuánta alegría se ayudarían mutuamente! Toda la tierra sería como una sola gran familia, cada uno de cuyos miembros se esforzaría por ser cumplido y bondadoso.
Capítulo 12
El martirio de Jacobo, y el encarcelamiento de Pedro
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 11:25-30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.