Meditaciones santas para cada día

El nombre del Señor, nuestra torre fuerte

Cualquier nombre que el Señor lleva encierra en Él algo que responde a ese nombre; así, cuando leemos que Su nombre es una torre fuerte, entendemos que Dios mismo es nuestro refugio.

«El nombre del Señor es una torre fuerte; el justo se refugia en ella y está a salvo.» Proverbios 18:10

Cualquier nombre que el Señor lleva, hay en Él algo que responde a ese nombre. Por eso la expresión «Su nombre» se usa a veces para referirse al Señor mismo; y así, cuando leemos: «El nombre del Señor es una torre fuerte», comprendemos enseguida que Dios mismo es el refugio.

Las torres construidas y fortificadas por manos humanas muchas veces han resultado inseguras. Hasta fortalezas tenidas por inexpugnables han sido tomadas por la destreza y la perseverancia, y quienes buscaron amparo en ellas han caído en manos de sus enemigos.

Pero «el nombre del Señor» es una torre fuerte que no puede ser escalada. Presenta un frente que resiste todo ataque, y todos los que corren a ella están eternamente seguros. Ningún enemigo terrenal, ni ningún adversario espiritual, puede destruir el alma que se cobija en Jehová-Jesús.

Alma mía, alégrate de que la torre de tu defensa esté siempre a mano; y cuando te veas acosada por tus enemigos, ¡corre a tu refugio! Allí hallarás seguridad y paz, y con el salmista exclamarás gozosa: «Yo te amo, Señor, fuerza mía. El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi libertador; mi Dios es mi roca, en quien me refugio. Él es mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi baluarte.» Salmo 18:1-2

¡Oh Señor, tu nombre es torre poderosa! A ella corro y me escondo; Allí seguro del poder infernal, Allí en paz permanezco!

Fuente y atribución

Autor original: Autor desconocido

Título original: Meditación 125

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.

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