¡Qué efecto purificador produce la experiencia de la prueba, y qué separación hace de la escoria y del oro! Si un hombre tiene un grano de fe en su alma, la prueba lo descubrirá; si tiene una partícula de esperanza viva, la tentación la sacará a la luz; si tiene un grano de amor, la prueba lo extraerá del mineral; si tiene alguna paciencia, alguna humildad, algún temor de Dios, algún deseo de estar en lo recto, algún horror de estar equivocado, alguna honradez, sinceridad o integridad; en una palabra, si tiene algún poder vital en su alma, algo de la gracia de Dios en su corazón, la prueba lo manifestará, así como la llama ardiente del horno, al actuar sobre el crisol, manifiesta el oro rompiendo su alianza con la escoria.
Apenas sabéis si sois creyente o incrédulo hasta que pasáis por la prueba. No conocéis la naturaleza de la fe como don divino y gracia espiritual hasta que habéis atravesado esta prueba de fuego. No conocéis lo inútil que es la religión de la criatura, el vacío de todo lo que hay en el YO, hasta que habéis sido puesto en el horno de la prueba. Cuando así somos ejercitados, la prueba, como fuego, consume todo lo que se sostiene en la sabiduría y la fuerza de la criatura, y nos lleva a este punto: que nada sino lo que es de Dios en el alma puede vivir en la llama. Si, entonces, hallamos que hay en nuestro corazón algo que vive en la llama, una fe que la prueba no puede quemar, una esperanza que no puede destruir, un amor que no puede consumir, un temor de Dios que no puede vencer, entonces vemos que hay en nuestro corazón algo semejante al oro puro en medio de la escoria, y podemos decir en alguna medida con Job: «Cuando me haya probado, saldré como oro».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: March 13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.