El descubrimiento de su culpa, su peligro y su remedio, por la enseñanza del Espíritu Santo, hace a los hombres dispuestos y gozosos a venir, y a renunciar a todo lo que les impide acudir a él para la salvación. La voluntad del Padre es que ni uno solo de los que le fueron dados al Hijo sea rechazado o perdido por él. Nadie vendrá hasta que la gracia divina haya sometido y, en parte, cambiado su corazón; por tanto, nadie que viene será jamás echado fuera. El evangelio no halla a nadie dispuesto a ser salvado en la manera humillante y santa que en él se da a conocer; pero Dios atrae con su palabra y con el Espíritu Santo; y el deber del hombre es oír y aprender; es decir, recibir la gracia ofrecida y consentir en la promesa. Nadie había visto al Padre sino su amado Hijo; y los judíos debían esperar ser enseñados por su poder interior sobre sus mentes, y por su palabra, y por los ministros que él envió entre ellos.
Ventaja del maná.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 6:36-46
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.