La Escritura es el Palacio Hermoso de Dios.
Puedes entrar por una fe sencilla, y puedes ascender a su piso más alto por una obediencia sencilla. Es un palacio suntuosamente amueblado. Tiene en él un mercado...
con leche para los niños,
con pan y alimento sólido para quienes pueden asimilar tal alimento,
y con miel, dulce y deliciosa al paladar, y el agua de la vida.
Él nos lleva al banquete, y su bandera sobre nosotros es amor.
En ese mismo Palacio Hermoso hay un dormitorio donde el peregrino cansado y desgastado se acuesta como en una cámara de paz, y mira por la ventana hacia el amanecer, y contempla las montañas deleitosas, y se reanima para las fatigas y los conflictos de otro día.
En ese mismo bendito Palacio Hermoso está la galería de Dios, donde ha dispuesto ante nosotros retratos de profetas, santos, mártires y apóstoles, y, por encima de todo, ¡el retrato inmaculado del Hijo de Dios!
En ese mismo Palacio Hermoso hay un invernadero donde las mismas plantas, flores y frutos de la Ciudad Celestial pueden percibirse y gustarse.
Si por la obediencia asciendes la escalera de caracol — llegarás al fin al observatorio, cuyas ventanas se asoman a las mismas escenas celestiales, y a través de la atmósfera sin nubes podrás vislumbrar el rostro de Dios.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Pittman
Título original: God's Palace Beautiful
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Pittman, publicado originalmente en Grace Gems.