Era la miseria de este hombre el tener que ser llevado de ese modo, y revela el estado de sufrimiento de la vida humana; fue una bondad de quienes así lo llevaban, y enseña la compasión que debe haber en los hombres hacia sus semejantes en aflicción.
La fe verdadera y la fe robusta pueden obrar de diversas maneras; pero serán aceptadas y aprobadas por Jesucristo.
El pecado es la causa de todos nuestros dolores y enfermedades. El modo de quitar el efecto es eliminar la causa. El perdón de los pecados ataca la raíz de todas las enfermedades. Cristo probó su poder para perdonar el pecado al mostrar su poder para sanar al hombre enfermo de parálisis.
La curación de enfermedades que obraba Cristo era una figura de su perdón del pecado, pues el pecado es la enfermedad del alma; cuando es perdonado, queda sanado. Cuando vemos lo que Cristo hace al sanar las almas, debemos reconocer que nunca hemos visto cosa semejante.
La mayoría de los hombres se consideran sanos; no sienten necesidad de un médico, por lo que desprecian o descuidan a Cristo y a su evangelio. Pero el pecador convencido y humillado, que ha perdido toda esperanza de ayuda salvo la que proviene del Salvador, mostrará su fe acudiendo a él sin demora.
El llamamiento de Leví y el banquete ofrecido a Jesús (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Mark 2:1-12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.