Dondequiera que Jesús es manifestado graciosa y experimentalmente al alma, y dado a conocer por alguna dulce revelación de su gloriosa persona, su sangre expiatoria y su obra acabada, se ejerce un poder secreto y sin embargo sagrado por el cual somos atraídos hacia él; y toda gracia del Espíritu fluye hacia él como hacia su centro atrayente. Así habla Jeremías de los santos de Dios que vienen y cantan en las alturas de Sion, y fluyen juntos a la bondad del Señor. E Isaías habla a la iglesia: «Entonces verás, y fluirás, y tu corazón se estremecerá y se ensanchará».
Esta visión de Cristo por la fe es lo que el apóstol menciona a los gálatas, de Jesús presentado evidentemente ante sus ojos. Así puesto ante nuestros ojos, él se vuelve el objeto de nuestra fe para mirarle —«Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra»—, «el todo deseable», hacia quien fluye el amor, y el Intercesor dentro del velo en quien la esperanza ancla eficazmente. Así, cuando el Señor bendito es revelado al alma por el poder de Dios, su gloriosa persona alzada ante los ojos del entendimiento espiritual, su sangre y justicia descubiertas a la conciencia, y su idoneidad para todas nuestras necesidades y miserias manifestada experimentalmente, el Espíritu bendito levanta una fe viva por la cual él es mirado y asido, y así se vuelve precioso para todos los que creen en su nombre.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.