Pensamientos vespertinos

El poder escondido de orar por tu pastor

Nadie necesita más ni pide más afectuosamente las oraciones del rebaño que el pastor. Vuestras intercesiones, aunque os creáis pequeños, tienen poder con Dios y vuelven en bendición.

Oh rebaños del Señor, iglesias de Cristo, santos del Altísimo: orad, orad por vuestros ministros. Nadie necesita más hondamente, nadie pide más afectuosamente vuestras oraciones que él. Por vosotros se fatiga en el estudio, lucha en el secreto y labora en el púlpito. Por vuestro bien consagra su vigor juvenil, su madura experiencia, sus años declinantes. Por vuestro medio ha sido canal de bendición inmensa. Cuántas veces el Señor ha hablado por él a vuestro oprimido corazón, pensamientos de paz y palabras de amor. Cuántas veces os ha ayudado a disipar la duda, a aclarar puntos difíciles de la verdad, y a edificaros en vuestra santísima fe. Acaso fue él quien primero os habló de Jesús; de sus labios oísteis el sonido vivificante del evangelio; por él fuisteis heridos, por él sanados, y por sus manos recibidos en el seno de la iglesia. ¿Es pedimento irrazonable que os pida especial recuerdo en las peticiones que eleváis a Dios por todos los santos?

No lo recordéis en vuestras oraciones sólo en ocasiones comunes, sino dedicad estaciones especiales de oración para él solo. Particularmente si sabéis que atraviesa una temporada de prueba, dolor o ansiedad mental, llevadlo constante y especialmente al Señor. No necesitáis saber la causa de ese dolor; bastará que, con delicada percepción, hayáis notado la sombra de tristeza en su frente, la mirada ansiosa de sus ojos, la expresión de profunda preocupación en su semblante, y al instante lo tomaréis en vuestro corazón ante el Señor. ¿Y quién podrá desplegar la medida de la bendición que vuestras oraciones pueden ser canal de transmitir a su alma?

Quizá os creáis, lector, un miembro insignificante del rebaño. La gracia que el Señor os ha dado puede llevaros a pensar humildemente de vosotros mismos y a retiraos a la sombra; pero aunque seáis pequeño y débil a vuestros propios ojos, tenéis poder con Dios en la oración. Ved aquella pequeña nube que navega por el cielo azul: ha absorbido sus tesoros de algún manantial escondido, y guiada por la mano invisible de Dios va a desbordarse sobre algún lugar sediento, refrescándolo, alegrándolo y haciéndolo fructificar. Tales pueden ser el carácter y los resultados de vuestras intercesiones por vuestro pastor. Plata y oro no tenéis quizá que ofrecerle; pero vuestras oraciones podéis darlas, y vuestras oraciones él os pide. Y la influencia santificadora y reconfortante que ellas pueden derramar sobre su mente, sólo la eternidad lo revelará. El retorno de bendición para vosotros mismos será incalculable: cada oración ferviente y fiel que eleváis al cielo por vuestro pastor, volverá por su medio en lluvias de bendición sobre vuestra propia alma.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - December 11

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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