La campana del campanario puede estar bien colocada, bien labrada y del metal más sonoro, pero permanece silenciosa hasta que el campanero la hace hablar. De igual modo, el predicador no tiene capacidad alguna para dar vida a los muertos en el pecado, ni de consuelo para los santos vivos, a menos que el divino Espíritu le dé un tirón lleno de gracia y lo mueva a hablar con poder. De ahí la necesidad de orar, tanto por el predicador como por los oyentes.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Pithy gems from Spurgeon — The bell in the steeple may be well hung, fairly
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.