«A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.» Romanos 3:25
Dios ha exhibido la propiciación. Desde toda la eternidad propuso a Cristo como el propiciatorio; el manantial de todo procede del Padre, que es amor. Lo propuso, reveló y dio a conocer a Adán, a Abraham y a los profetas; propuso el propiciatorio como objeto de fe en todos los sacrificios que eran tipos de Cristo. Este propiciatorio está clara y plenamente exhibido en la dispensación del evangelio. En este designio se declara la justicia de Dios, mientras vindica el honor de sus perfecciones y de su ley, y mantiene la autoridad de su gobierno al castigar las ofensas de los súbditos rebeldes en los sufrimientos del Fiador, que fue hecho ofrenda por el pecado, «para que llegásemos a ser justicia de Dios en Él».
¿A dónde huiré, yo, pobre pecador, consciente de mi culpa y temeroso de la ira, en busca de refugio? ¿Dónde lo hallaré? ¿Dónde sino en la expiación de Cristo? Mientras otros acuden a refugios de mentiras y pretenden establecer su propia justicia, en el Señor mi Justicia encuentro descanso y seguridad, habiendo huido para asir la esperanza puesta delante de mí. En Cristo, mi Esperanza, tendré fuerte consolación. A Él ha Dios puesto como propiciación para pecadores tales como yo. Alma mía, mira a Jesús como el propiciatorio de Dios. Espera encontrarte con Él allí y disfrutar de dulce y reconfortante comunión con Él.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — August 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.