El que come las uvas de Sodoma
"Mientras sea nazareo, no comerá nada que provenga de la vid, ni siquiera las semillas o las cáscaras." Números 6:4
Los nazareos habían tomado, entre otros votos, uno que los privaba del uso del vino. A fin de que no quebrantaran esa obligación, se les prohibía beber el jugo sin fermentar de las uvas, ni aun comer uvas frescas o secas. En realidad, debían evitar hasta la apariencia del mal.
Sin duda esta es una lección para los separados del Señor, que les enseña a apartarse del pecado en toda forma; a evitar no solo sus formas más burdas, sino aun la apariencia del mal. El andar estricto es hoy muy despreciado, pero ten por seguro, querido lector, que es el camino más seguro y también el más feliz. El que cede uno o dos puntos al mundo, está en grave peligro. ¡El que come las uvas de Sodoma, pronto beberá el vino de Gomorra!
Una pequeña grieta en un gran dique puede pronto abrirse, de modo que una ciudad entera quede anegada. La conformidad con el mundo, en cualquier grado, es una trampa para el alma, y la hace cada vez más propensa a los pecados presuntuosos.
Las cosas dudosas no necesitamos dudar de ellas; ¡para nosotros son malas!
Las cosas tentadoras no debemos manosearlas, ¡sino huir de ellas con prisa!
El andar cuidadoso puede entrañar mucha negación propia, pero tiene placeres propios que son una recompensa más que suficiente.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Treasures — He who eats the grapes of Sodom
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.