"Será exaltado, ensalzado y será muy ensalzado." Isaías 52:13
Esta segura palabra de profecía se cumplió literal y gloriosamente cuando el Redentor encarnado, tras haber acabado la obra que le fue encomendada, fue levantado al Cielo y se sentó a la diestra de Dios — con ángeles, autoridades y potestades sometidas a él. Por tanto, para presenciar su cumplimiento, debemos ascender en imaginación a las moradas de arriba, y contemplarlo tal como allí aparece. A menudo se nos invita a considerar su estado de humillación y a tener comunión con él en sus padecimientos; pero ahora se nos presenta otra escena, que debe despertar en nosotros sentimientos de asombro, amor y alabanza.
"Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor" fue la invitación que se dio la mañana de su resurrección. Pero ahora se nos llama a ver el trono en el que él reina. ¡Oh maravillosa transformación!
Aquel manso y humilde, que había sido despreciado y rechazado — ¡ahora es adorado por todas las huestes celestiales!
Aquel rostro, una vez cubierto de salivazos y surcado por lágrimas — ¡ahora es contemplado con arrobada admiración!
Aquella frente, una vez ceñida de espinas — ¡ahora está rodeada de un esplendor ante el cual los soles palidecen!
Aquellas manos que fueron clavadas en el ensangrentado madero — ¡ahora empuñan el cetro del dominio universal!
Aquel cruz ignominiosa — ¡es cambiada por el trono más alto del cielo!
Aquella corona de espinas — ¡es cambiada por una diadema de gloria sempiterna!
Pero él será exaltado en la tierra. Tan cierto como que ahora está sentado a la diestra de la Majestad en lo alto, así también tomará para sí su gran poder y reinará como único monarca sobre un mundo regenerado. Tan inseparable es la conexión entre su obediencia hasta la muerte y su exaltación espiritual entre los hombres, como lo es su exaltación personal en el reino celestial. Con toda claridad se muestra esa conexión en innumerables pasajes del sagrado volumen.
El salmo veintidós, que comienza con su solemne exclamación: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?", y que discurre, verso tras verso, por todos los estados de tristeza, termina con la alentadora certeza de que "todos los confines de la tierra adorarán delante de él". La más triste de las antiguas predicciones lo muestra primero despreciado y afligido, y luego teniendo a los muchos por su heredad y a los fuertes por su despojo. La piedra que desecharon los edificadores aparece enseguida como convertida en la piedra principal y la piedra angular.
"Di esto a los que adoran a otros dioses: ¡Vuestros supuestos dioses, que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo de los cielos!" Su sentencia está sellada. De cualquier antigüedad que se jacten, y por numerosos que sean sus engañados devotos, este es el decreto que ha salido: "¡perecerán!". Los "dioses muchos y señores muchos" serán barridos con una destrucción total.
Pero Jesús vivirá; su nombre perdurará para siempre; los hombres serán benditos en él; todas las naciones lo llamarán bendito. Sus enemigos —sean ídolos paganos, poderes anticristianos, escépticos ateos o las multitudes de los impenitentes e incrédulos— serán cubiertos de vergüenza; pero sobre él mismo florecerá su corona. La soberbia del hombre será abatida, y la altivez de los hombres será humillada; y el Señor solo será exaltado en aquel día. ¡Apresúrate, tiempo dichoso, del que han hablado todos los profetas desde el principio del mundo!
¡Levántate, oh Rey de gracia! Ciñe tu espada sobre tu muslo, y avanza de conquista en conquista. "¡Sal de tus cámaras reales, oh Príncipe de todos los reyes de la tierra! Ponte las vestiduras visibles de tu majestad imperial; toma ese cetro ilimitado que tu Padre Todopoderoso te ha legado; porque ya la voz de tu esposa te llama, y todas las criaturas suspiran por ser renovadas!" "¡Aleluya! ¡Porque reina el Señor nuestro Dios Todopoderoso!" Apocalipsis 19:6
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: The Prophet's Testimony
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.