Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El refugio seguro que Cristo procura para los suyos

Cristo, al partir, encomienda a sus discípulos al cuidado del Padre con amor tierno y solicitó. Quien le pertenece vive bajo el amparo divino, guardado en todo lugar por el Señor que nunca abandona a los suyos.

Hay una ternura sin igual en el cuadro que sugieren estas palabras de la oración intercesora de nuestro Señor. Pensamos en una madre moribunda a punto de dejar a sus hijos en este mundo, expuestos a todos los peligros del mundo. Durante su propia vida los ha cuidado con toda ternura y fidelidad. Ahora, sin embargo, está muriendo, y ya no puede guardarlos. Pero no puede dejarlos sin asegurarles abrigo y protección. Mirando, pues, a Dios, los encomienda a su cuidado. Ella sabe que Él nunca se va, que está presente en todas partes, y que velará por sus hijos huérfanos de madre.

De la misma manera, Jesús, a punto de irse y dejar a sus discípulos, los encomienda en su peligro y necesidad al cuidado de su Padre. La oración sugiere dos cosas. Nos da un vislumbre del corazón de nuestro Salvador y de su amor profundo, tierno y anhelante por sus discípulos. Debería ser un gran consuelo para nosotros saber que Él tiene el mismo amor por nosotros, si somos suyos. Cuando vamos a entrar en algún peligro, Él nos mira con profundo y afectuoso anhelo, e intercede por nosotros como aquí lo hizo por sus discípulos.

La otra sugerencia aquí es que, si pertenecemos a Cristo, entonces estamos divinamente resguardados y guardados. No podemos guardarnos a nosotros mismos, pero tenemos al Señor por guardador; las alas del Todopoderoso nos cubren dondequiera que vayamos. He dormido en campamentos en tiempos de guerra, cuando fuerzas hostiles presionaban cerca de las líneas; pero todos nos acostábamos por la noche en quieta confianza y paz, sin temor, porque alrededor de los campamentos centinelas caminaban y vigilaban. Así siempre, el Señor guarda a los que confían en Él. Tener a Cristo por Salvador es tener la divina protección y guardiansía.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Divine Protection

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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